Producción de productos ecológicos
La preocupación del consumidor por la seguridad de los alimentos ha llevado a incrementar la demanda de productos ecológicos, ya que éstos ofrecen una mayor seguridad en lo relativo a residuos e inocuidad. Adicionalmente, otro factor que viene incidiendo en la decisión de compra de productos ecológicos, es el relacionado con el crecimiento de una franja de consumidores que quiere contribuir a la conservación del medio ambiente apoyando una producción basada en procesos productivos naturales, que no usan de productos químicos de síntesis, mantienen la fertilidad del suelo, conservan el agua y protegen la biodiversidad, como es el caso de la producción ecológica.
Las primeras formulaciones sistemáticas relacionadas con tecnologías de producción ecológica fueron desarrolladas a principios de este siglo por Sir Albert Howard, Lady Eve Balfour y Rudolf Steiner y fueron popularizadas después en diferentes publicaciones, en especial por J. I. Rodale a través de la revista Organic Farming and Gardening que se viene editando desde los años 40.
En general, los movimientos de agricultura alternativa buscan volver a la agricultura natural orientando la producción hacia un sistema diversificado, que no por ser natural es menos complejo o requiere menos desarrollos tecnológicos y científicos. En efecto, como se verá más adelante, los requerimientos de producción y manejo del cultivo, en el caso de producción ecológica, son aún más exigentes que en la convencional ya que en el proceso de producción debe evitar el deterioro del ecosistema.
La demanda de productos ecológicos cubre todo la gama de productos agropecuarios y acuícolas, tanto frescos como procesados. Aunque la demanda se ha concentrado en alimentos, han llegado a tener alguna importancia en el mercado otros productos que sirven de materia prima, como es el caso del algodón y las maderas o los productos de belleza. La producción de ecológicos a nivel mundial, sin embargo, se ha concentrado en una canasta relativamente reducida de vegetales y frutas frescas, granos básicos (especialmente los utilizados en panadería y elaboración de pastas), aceites, lácteos, vinos y productos cárnicos. Vale la pena advertir que el producto con mayor demanda en el mundo es el café, siendo los países latinoamericanos los principales proveedores.
Proceso ecológico de producción
De acuerdo con las distintas reglamentaciones sobre producción ecológica, el proceso de producción debe tener en cuenta aquellos factores externos al mismo que pueden afectar la calidad del producto final y las condiciones ambientales en que se desarrolla. Entre los factores a tener en cuenta están la presencia, en la zona de producción, de fábricas que emitan contaminantes, carreteras de alto tráfico vehicular o cultivos convencionales de elevado uso de agroquímicos, ya que esos factores implican riesgo para el cultivo ecológico. La calificación de la mano de obra y la disponibilidad de insumos adecuados a este tipo de producción son también algunos factores de riesgo que pueden afectar la viabilidad técnica o económica de la empresa ecológica. Las condiciones que se deben seguir en el proceso de producción se reseñan a continuación, atendiendo a las distintas etapas del ciclo productivo.
Preparación del terreno
Según los principios de agricultura ecológica, se busca que las prácticas de preparación del terreno mantengan o mejoren la calidad del suelo en la medida que permitan conservar su estructura y mejorar disponibilidad y la absorción de nutrientes. Para lograr esto es necesario vigilar que se mantenga la riqueza biológica del suelo y se conserve la humedad.
Las prácticas más utilizadas en agricultura ecológica son la labranza mínima y el uso de implementos adecuados que no deterioren la estructura del suelo y permitan su oxigenación; se recomienda usar coberturas verdes o de hojarasca y desechos de cosechas que, entre otros beneficios, evitan el recalentamiento, conservan la humedad y previenen la erosión. La adición de sustancias como hongos, bacterias o minerales que mejoren los procesos físico-químicos y la interacción de la planta con el suelo es otra de las prácticas usadas y está relacionada también con procesos de fertilización.
Material vegetal, propagación y siembra
Tanto el reglamento colombiano como la Normas Básicas de la Federación Internacional de Movimientos Orgánicos, IFOAM, exigen que el material de propagación proceda de una producción ecológica. El uso de semillas provenientes de ingeniería genética o de plantas o materiales vegetales modificados genéticamente no está permitido dentro de los principios de agricultura ecológica definidos por IFOAM y actualmente existe un amplio debate internacional sobre su utilización en agricultura ecológica. La reglamentación colombiana, sin embargo, no prohibe expresamente el uso de este material. En Colombia se puede usar semillas convencionales solamente si están autorizadas por el ICA y no exista ninguna posibilidad de obtener semillas ecológicas.
En la etapa de vivero no se permite utilizar insumos provenientes de procesos de síntesis química. En esta etapa se debe garantizar la fortaleza y la sanidad de las plántulas con el fin de reducir los riesgos fitosanitarios a nivel de campo y mejorar su adaptabilidad al medio. En el vivero se permite usar bolsas plásticas, siempre y cuando se haga un manejo adecuado de este material luego de su utilización y no se quemen en el campo.
Sistemas de siembra
Orientada a lograr un equilibrio en los sistemas de producción, la producción ecológica comprende sistemas de siembra simultánea o sucesiva de plantas y cultivos de diferentes familias botánicas en la misma área. La asociación y rotación de cultivos o la siembra en relevos y escalonada permiten mejorar y conservar la fertilidad del suelo, aumentan la diversidad biológica del agroecosistema, hacen una mejor distribución de los trabajos del huerto, alternan cultivos con distintas necesidades nutricionales, combinan cultivos de diferente sistema radicular, permiten utilizar una leguminosa por lo menos cada tres cultivos y facilitan la utilización de abonos verdes. Las rotaciones de cultivos permiten adicionalmente, reducir los problemas fitosanitarios.
Los cultivos intercalados son siembras de dos o más cultivos en el mismo terreno, en surcos independientes pero vecinos. Se pueden combinar cultivos perennes con transitorios o varios transitorios, como se hace frecuentemente con las hortalizas. Los sistemas agroforestales o silvopastoriles entran dentro de esta categoría.
Fertilización
De acuerdo con los reglamentos nacionales e internacionales, no se permite la fertilización con productos químicos de síntesis. La fertilización se hace bajo los conceptos de adición de nutrientes y de incorporación de materiales que creen un ambiente favorable a la vida del suelo y que, por lo tanto, faciliten a la planta la absorción de las sustancias que requiere. Con este enfoque se manejan los abonos de origen animal procesados previamente, minerales naturales como cal, roca fosfórica y otros admitidos explícitamente en los reglamentos, el compós obtenido por el procesamiento de residuos vegetales y animales de distinto origen, el humus o lombricompuesto que se tiene de la deyección de la lombriz recolectados en cultivos especiales y los activadores microbianos elaborados con base en cultivos de bacterias, hongos y levaduras.
Manejo fitosanitario
Los problemas fitosanitarios incluyen las plagas (insectos), las enfermedades (hongos, bacterias, virus) y las arvenses (plantas diferentes al cultivo), organismos que hacen parte del agroecosistema con los cuales es necesario convivir. Por manejo fitosanitario se entiende la combinación de métodos mediante los cuales se limita el desarrollo y la infestación de las plagas, enfermedades y arvenses, hasta evitar o disminuir los daños económicos al cultivo, a la producción y al medio ambiente. Los métodos de control a emplear deben ser integrados y complementarios, es decir, que se puedan combinar entre ellos con el fin de tener una base más amplia en el control, logrando así una mayor eficiencia para limitar el crecimiento y restringir la reproducción de los fitopatógenos. El manejo ecológico de cualquier problema fitosanitario debe contar con controles naturales, biológicos, mecánicos y culturales que sean complementarios y que permitan su integración.
La agricultura ecológica establece unos preceptos para el manejo de los diferentes problemas fitosanitarios, los cuales deben ser considerados antes de establecer el cultivo o de tomar algún tipo de acción de control. Tales preceptos son: seleccionar especies y variedades vegetales adaptadas al medio ambiente, establecer un adecuado programa de rotación de cultivos, usar medios mecánicos de control, proteger a los enemigos naturales de los parásitos mediante prácticas que los favorezcan, establecer programas de abono equilibrado, usar suelos fértiles de intensa actividad biológica, hacer asociaciones de cultivos, emplear abonos verdes, realizar preparaciones biodinámicas, hacer recubrimientos del suelo con paja y aportar materia orgánica.
La determinación y la ejecución de cualquier tipo de control debe fundamentarse en inspecciones cuidadosas y regulares de los distintos problemas sanitarios en el cultivo. Como resultado del monitoreo se identifican los agentes dañinos y se establecen su distribución y abundancia, lo que permite manejar eficientemente el cultivo sin llegar a causar un desbalance en el medio ambiente. El conocimiento de la biología de los insectos y su dinámica, así como de su relación con otros componentes del agroecosistema, es la base del diseño y de la aplicación de procedimientos para su manejo, en el cual se deben tener en cuenta los factores bióticos y abióticos que incide sobre los insectos plaga. Adicionalmente, se puede hacer un manejo de los insectos plaga por medios mecánicos, lo cual es compatible con otras técnicas de control y es económico cuando no requiere de excesiva mano de obra. El control mecánico recurre a la remoción y destrucción manual, al establecimiento de barreras físicas y al uso de trampas para capturar insectos.
Cosecha y Poscosecha
En el momento de la cosecha, el productor ecológico debe tener en cuenta cuidados especiales para prevenir la contaminación del producto cosechado. El producto no debe mezclarse con productos convencionales. En los lugares de acopio en el campo y en el uso de contenedores, cajas o costales se debe tener un control especial para evitar el riesgo de contaminación.
La principal recomendación en materia de manejo poscosecha, según los distintos reglamentos, consiste en separar los productos ecológicos de los convencionales en el proceso de clasificación, empaque y almacenamiento. Adicionalmente, se prohibe utilizar sustancias químicas para mejorar la apariencia de los productos o extender su vida útil.
En términos de la calidad de los productos ecológicos, se deben tener los mismos cuidados que requiere el producto convencional, además del cuidado en el almacenamiento y la manipulación del producto para que no exista ninguna fuente de contaminación que desvirtúe su carácter de producto ecológico. En relación con el empaque se debe tener en cuenta que la reglamentación de estos productos define condiciones y requisitos especiales para el rotulado de los productos ecológicos, con el fin de que el consumidor final pueda identificarlos fácilmente.
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